Las relaciones con los inversores y la gestión pasiva

Director de inversiones de la Banca Privada de BBVA España.

Enrique Marazuela

Enrique  Marazuela

Director de Inversiones BBVA Banca Privada Presidente CFA Society Spain

La gestión pasiva consiste en construir carteras replicando la composición de los índices

Estamos en un momento de auge de la gestión pasiva. La gestión pasiva consiste en construir carteras replicando la composición de los índices. El razonamiento subyacente parte del planteamiento de que como es difícil batir los mercados por medio de la gestión activa, que además genera riesgos adicionales, vale la pena optar por la gestión pasiva que además tiene costes inferiores.

 

El debate entre la gestión activa y pasiva es muy antiguo en la teoría financiera. La llamada Teoría Moderna de Carteras se construyó como la respuesta académica a las observaciones realizadas por Cowles y Fisher en la primera mitad del siglo XX según las cuales ni los analistas ni los gestores eran capaces de batir a los mercados con carácter recurrente. Sobre aquella observación empírica, que todavía sigue vigente, los académicos construyeron dos teorías, presentadas conjuntamente, pero que son distintas: la Teoría del Paseo Aleatorio y la de los Mercados Eficientes (aunque se suele hablar en este último caso de la hipótesis y no de la teoría). Según la primera los mercados siguen un paseo aleatorio (random walk) y por lo tanto no pueden predecirse. Según la segunda, los mercados descuentan toda la información disponible de una manera racional, eficiente e insesgada.

 

Aunque parezca una paradoja, la hipótesis de los mercados eficientes supone, es más, exige para su vigencia, que exista una gestión activa. La función de esta gestión activa es la de vender, con independencia del peso que tenga en los índices, las acciones que están caras y comprar las que están baratas. Sin esos movimientos, los mercados no podrían incorporar toda la información que va apareciendo pues la gestión pasiva consolida la ponderación que cada valor tiene en el índice.

 

La gestión activa tiene una función esencial para el mercado, la de la asignación eficiente de los recursos disponibles, recursos que son escasos y susceptibles de asignaciones alternativas. Esa función tiene varias manifestaciones benignas tales como separación del comportamiento gregario, descubrimiento de precio, dotación de liquidez, etc. que nos hace pensar que esta siempre existirá. El problema de la gestión activa frente a la pasiva no es su necesidad, sino su modelo de negocio, ya que no es capaz de retener un fragmento suficiente del valor que genera.

 

La incorporación de la información al precio se realiza por medio del gestor que toma la decisión, pero esta se basa en un análisis previo. Este análisis realizado bien por el propio equipo de gestión o por uno externo suele hacerse examinando toda la información disponible. Pese a que estemos en una época con una facilidad y una inmediatez a la información notables, los equipos profesionales de Relaciones con Inversores de las compañías cotizadas siguen teniendo un papel preponderante y fundamental. Las compañías generan una gran cantidad de información que es muy valiosa para los inversores y esta información es necesario que esté adecuadamente estructurada, enfocada y disponible para que genere la eficiencia deseada en el mercado, y esa función corresponde en gran medida a los equipos de Relaciones con Inversores.

 

En las últimas décadas, las Relaciones con Inversores se han sofisticado y necesitan de profesionales que conozcan las implicaciones de su rol, así como las desarrolladas técnicas con las que cuentan en su desempeño, así como conocimientos de valoración, teoría de carteras, etc. Esta preparación es acorde con la profesionalización exigida para que cumplan con la importante función que les han atribuido los mercados de capitales, ya que son una pieza clave en su función, la asignación óptima de los recursos, que son escasos y susceptibles de usos alternativos. En este sentido los cursos del Instituto BME ofrecen los conocimientos más avanzados, precisamente porque son impartidos por profesionales experimentados y reputados en sus respectivas áreas.

 

BIOGRAFÍA

Enrique Marazuela, CFA es el director de inversiones de la Banca Privada de BBVA España.

Es miembro del consejo editorial y columnista habitual del semanario “Inversión”, la revista económica del grupo Vocento.

Es presidente de CFA Society Spain, la sociedad local de CFA Institute en España.

Ha colaborado con varias escuelas de negocios y universidades como profesor de temas relacionados con las finanzas (Instituto BME, Instituto de Empresa, CUNEF, IEB, etc.) y es el profesor y director de la práctica de Portfolio Management del claustro de CFA Society Spain.

Es licenciado en Ciencias Económicas y Empresariales (rama Empresariales) y en Derecho, así como CFA charterholder. Ha realizado numerosos cursos incompany entre los que destacan los que tuvieron lugar en Loyola College (Baltimore), INSEAD (Fontainebleau) e IESE (Madrid).

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