LA FIRMA INVITADA DE LA SEMANA

 

Behavioral Finance: qué puede hacer por ti

Natividad Blasco de las Heras

Catedrática de Economía Financiera y Contabilidad en la Universidad de Zaragoza y miembro de la Junta Directiva del Colegio Oficial de Economistas de Aragón y de la Junta directiva de AEFIN

Behavioral Finance: qué puede hacer por ti

¿Por qué los inversores se comportan como lo hacen y no como deberían?

Natividad Blasco de las Heras

Natividad Blasco de las Heras

Catedrática de Economía Financiera y Contabilidad en la Universidad de Zaragoza y miembro de la Junta Directiva del Colegio Oficial de Economistas de Aragón y de la Junta directiva de AEFIN

Me declaro fan de Behavioral Finance. Pero Behavioral Finance no es una receta mágica para la gestión de carteras. Nace para explicar la realidad de los mercados que se escapa a los límites impuestos por las hipótesis de mercados eficientes e inversores racionales. Nos ayuda a entender, nos alerta, pero no puede garantizarnos gestionar mejor que la media o batir al mercado

En el largo plazo el análisis fundamental es clave, pero en el corto plazo los inversores estamos marcados por una serie de sesgos, independientemente de nuestro intelecto, que nos impulsan a tomar decisiones poco racionales, dejándonos llevar por emociones y fallos cognitivos, respuestas inmediatas que aparecen cuando no se considera justificable hacer esfuerzo alguno de racionalidad.
 

La literatura señala como sesgo emocional más importante la sobreconfianza. Sobrevaloramos nuestro conocimiento. Cuanto más estudiamos un activo financiero, más involucrados nos sentimos con él y más queremos que se valide nuestro esfuerzo. Asociados al exceso de confianza existen muchos más sesgos en nuestro sistema de toma de decisiones: podemos extrapolar situaciones o hacer predicciones en base a muestras demasiado pequeñas, poco representativas y demasiado basadas en el pasado más reciente; podemos confundir un mercado alcista con la brillantez de nuestra capacidad estratégica; podemos recordar selectivamente solo nuestras visiones correctas del pasado, y tendemos a pensar que los acontecimientos que ya han ocurrido eran claramente predecibles.
 

Por otro lado, nos duelen más las pérdidas que lo que nos alegran las ganancias y no nos gusta arrepentirnos de haber hecho algo, o de haberlo dejado de hacer. Nuestra aversión al arrepentimiento puede tener un efecto paralizador en la toma de decisiones. Y eso es incompatible con la extrema rapidez con la que llega la información a todos los mercados y a todos los inversores. Las noticias, y las interpretaciones que de ellas hacen analistas y medios de comunicación especializados, se acumulan y es complicado procesar toda la información. Por eso muchas veces es más fácil dejarse llevar por los sesgos emocionales, por los sesgos cognitivos o, incluso, por el consenso del mercado, que tomar decisiones individuales y racionales por cuenta propia.
 

Cualquiera de las situaciones descritas nos lleva a una incorrecta valoración del riesgo y a una selección de activos diferente a la que hubiésemos elegido en un entorno de perfecta racionalidad. ¿Cuánto puede costar al inversor este tipo de conductas alejadas del análisis fundamental y racional? Existen estimaciones que sugieren que este tipo de sesgos puede costar a los gestores de fondos unos 100 puntos básicos de rentabilidad al año. Ello implica un coste claramente superior para los participantes del mercado que no son profesionales y que exhiben una propensión mayor hacia las emociones y tienen sesgos cognitivos más fuertes. Pero lo importante no es la cuantificación del coste en si, sino el hecho de saber valorar hasta qué punto mis decisiones van a estar influidas por los sesgos mencionados.
 

Y aquí radica la aportación de Behavioral Finance. Cuando somos conscientes de estos comportamientos, podemos intentar controlarlos. Si conocemos nuestras debilidades, podemos hacernos una serie de preguntas clave que nos ayudarán a reconducir nuestra decisión primera: ¿Estamos razonablemente seguros de tomar la decisión adecuada? ¿Cuál es la probabilidad de estar equivocado? ¿Cómo me han resultado los análisis similares en el pasado? ¿Tendría los mismos activos en mi cartera si volviera a construirla?
 

Los propios gestores de fondos, analistas y asesores financieros pueden sentir esa tentación de faltar a la racionalidad si entienden que sus clientes están permanentemente comparando sus resultados con los de otros. Por eso una de las aplicaciones mas importantes de los gestores en lo que se refiere a Behavioral Finance es hacer entender a los clientes lo que realmente es la gestión, las implicaciones que pueden tener los sesgos y la importancia de mantener unos criterios productivos a largo plazo, aislándose de lo que hacen los demás en el corto y de las medidas más recientes de performance. Los gestores también tienen que aplicar Behavioral Finance para si mismos.

Consulta aquí el informe completo BEHAVIORAL FINANCE: ¿Por qué los inversores se comportan como lo hacen y no como deberían?

BIOGRAFÍA

Natividad Blasco de las Heras ha sido Presidente del Consejo Económico y Social de Aragón, Vicerrectora de la Universidad de Zaragoza y miembro de los Consejos Rectores de la Agencia de Calidad y Prospectiva universitaria en Aragón, del Instituto Tecnológico de Aragón, del Laboratorio Subterráneo de Canfranc y de la Comisión de Control de Ibercaja. En 2017 es nombrada Miembro Asesor de la Comisión Nacional Evaluadora de la Actividad Investigadora.

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